
Esta estampa, compuesta mediante inteligencia artificial para Zalathun, representa una invención editorial en la que Mariah Carey gobierna el calendario ante la mirada recelosa del maestro.
Mientras unos consumimos la vida en componer para la eternidad, la señora Carey se reserva diciembre con tan segura mano que hasta el calendario parece inclinarse ante su voluntad.
Se presta aquí al maestro Salieri una voz imaginaria de aire dieciochesco, cuya malicia pertenece a la ficción literaria, mientras Zalathun documenta los hechos y las investigaciones que sustentan estas consideraciones.
Si hubiese yo sabido que para gobernar los afectos del público bastaba con apropiarse de una estación del año, acaso habría economizado no pocas vigilias ante el papel pautado, pues la señora Mariah Carey anuncia la Navidad mediante un brevísimo It’s time y obtiene una atención que cualquier empresario de espectáculos miraría con codicia.
En la pieza divulgada el 1 de noviembre de 2026, la cantante abandona una representación de Halloween con atuendo de punk y aparece, llegada la medianoche, sobre un árbol navideño de extraordinarias proporciones, conservando entre tantas mudanzas la señal que sus espectadores aguardaban. A semejante ceremonia se incorpora la firma Sol de Janeiro, cuya página de comercio enlaza la representación con sus presentes de temporada, de suerte que el entretenimiento y la oferta de regalos concurren en una misma ocasión.
Convendrá, por tanto, suspender un instante el aplauso y examinar de qué manera una artista consigue que su aparición anual sirva a la memoria de su propio nombre y ofrezca, al mismo tiempo, un lugar ventajoso a una marca asociada.
Lo que aprenderéis con esta lectura
- Reconoceréis los elementos de un ritual de consumo y comprenderéis cómo una marca puede valerse de señales familiares para ocupar un lugar en la memoria del público, conforme a las investigaciones que acompañan el caso.
- Examinaréis la difusión de una pieza y la conveniencia de asociar una celebridad a un producto, distinguiendo las interpretaciones que suscita la representación de los efectos que todavía habrían de acreditarse mediante sus propios datos.
- Aprenderéis a elegir indicadores acordes con un propósito de comunicación y aplicaréis lo observado a una iniciativa de vuestro entorno, de modo que podáis defender sus decisiones y juzgar su provecho con razones suficientes.
Del ritual que hace volver al público
Antes de atribuir toda la fortuna del lance a los caprichos de una celebridad, convendrá acudir a Dennis Rook, quien estudió en The Ritual Dimension of Consumer Behavior, publicado en 1985, el significado simbólico que pueden adquirir las prácticas del consumo.
Cuando examinamos la representación de Carey a la luz de aquel trabajo, advertimos una fecha señalada, una transformación que anuncia el paso a otra estación y una audiencia que reconoce su papel al esperar, comentar o compartir la aparición. Tal lectura pertenece al presente análisis, aunque se valga de las ideas de Rook para ordenar cuanto observamos, pues sería una licencia excesiva hacer declarar al investigador sobre un espectáculo que su estudio jamás examinó.
Una librería que abriese cada invierno sus lecturas con una recomendación colectiva podría procurar una ocasión semejante, siempre que el público hallase en ella un significado y un motivo para regresar, porque la mera repetición de un anuncio apenas merece el nombre de tradición. Juzgue el lector cuán irritante resulta para un compositor descubrir que una ceremonia bien dispuesta puede reunir cada año a sus espectadores, mientras él todavía anda persuadiendo al primer violinista de que llegue a su hora.
De las melodías que se alojan en la memoria
Kevin Lane Keller sostuvo en su estudio de 1993 sobre el valor de marca basado en el consumidor que el conocimiento de una marca puede alterar la respuesta a sus acciones de marketing, según el reconocimiento y las asociaciones que conserve el público.
La voz de Carey, el anuncio de que ha llegado la hora y el regreso de su canción forman un conjunto de señales cuya reunión puede despertar recuerdos anteriores, lo cual ayuda a comprender por qué cada nueva escenificación parte de una familiaridad ya cultivada. Aquella composición de 1994, All I Want for Christmas Is You, obra de Carey y Walter Afanasieff, ingresó en 2023 en el National Recording Registry de la Biblioteca del Congreso, de modo que su trayectoria precede largamente a la pieza que aquí nos ocupa.
La cantante renueva el vestido de la ceremonia mientras conserva sus signos familiares, y en esa combinación cabe reconocer un esfuerzo por ofrecer novedad sin malgastar cuanto la memoria del público ha aprendido. Su dominio de diciembre ha de entenderse, naturalmente, como una posición simbólica en el ánimo de los espectadores, aunque yo conozco empresarios a quienes semejante distinción les parecería un escrúpulo innecesario si la caja acompañase a la metáfora.
Quien consigue que el público reconozca su llegada antes de oír la primera nota dispone de una ventaja que ningún compositor prudente debería desdeñar, por mucho que le mortifique confesarlo.
De los afectos que hacen circular una noticia
Jonah Berger y Katherine Milkman investigaron en 2012 qué circunstancias favorecen la difusión de un contenido, para lo cual analizaron artículos de The New York Times y realizaron experimentos sobre la disposición de las personas a compartir cuanto habían recibido.
Entre sus hallazgos figuraba la relación entre difusión y emociones de elevada activación, como el asombro, circunstancia que invita a considerar el posible atractivo de una transformación teatral, aunque la investigación no establezca una receta universal para obtener el favor de todas las audiencias. En el caso de Carey, la sorpresa del decorado y el reconocimiento de la ceremonia ofrecen hipótesis razonables, cuya importancia efectiva habría de contrastarse con datos de sus espectadores antes de atribuirles los resultados de la campaña.
Será menester distinguir asimismo la publicación que la artista dispone en sus propios canales, la noticia que un periódico decide recoger y la respuesta que los espectadores ofrecen por su cuenta, pues cada una procede de una relación diferente con el público. La colaboración comercial incorporada a la pieza pertenece, por su parte, a un acuerdo publicitario, y confundir todas estas vías bajo el cómodo nombre de «viral» dejaría nuestro examen tan embrollado como una orquesta en la que cada músico siguiese su propia partitura.
De la marca que solicita asiento junto a la celebridad
La página oficial de Sol de Janeiro presenta sus regalos dentro del anuncio navideño de Carey y conduce a una colección de temporada, lo cual permite reconocer una conexión comercial concreta, aunque nada nos autorice a inventar sus costes o sus beneficios.
Grant McCracken propuso en su trabajo de 1989 acerca de las celebridades y la transferencia de significado que los valores culturales asociados a una persona célebre pueden vincularse a un producto y, mediante su consumo, adquirir sentido para quien lo elige.
Desde esa perspectiva, cabe interpretar que el universo festivo de Carey ofrece a una colección de presentes un marco de celebración y obsequio, cuya conveniencia dependerá de lo que el público atribuya tanto a la cantante como a la firma. La hipótesis explica una posible razón estratégica para la alianza, mientras la mejora efectiva del recuerdo o de la imagen de marca habrá de acreditarse por otros medios, porque compartir palco con una soprano no convierte a cualquiera en dueño de su voz.
De las cuentas que deben seguir al aplauso
Antes de proclamar el triunfo de semejante empresa, convendrá fijar qué se pretendía obtener, pues una campaña destinada a acrecentar la notoriedad exigirá conocer a quién alcanzó y qué asociación dejó en su memoria, mientras otra encaminada a atraer visitas precisará examinar su procedencia.
Si el propósito fuese favorecer las compras, habrían de conocerse las ventas y establecer una comparación que ayudase a estimar cuanto habría sucedido sin la campaña, atendiendo también a la demanda que la Navidad despierta por sí misma. Las reproducciones permiten describir la exposición de una pieza, pero la atención sostenida, el recuerdo y la compra requieren pruebas propias, de suerte que una cifra muy abultada puede adornar una presentación sin resolver la cuestión que verdaderamente interesa.
Reconozco, con la compostura que mi oficio exige, que la señora Carey ha dispuesto una ceremonia cuyos signos admiten renovación y reconocimiento, circunstancia bastante para suscitar mi curiosidad y ese pequeño desasosiego que los espíritus vulgares llamarían envidia. Guardad, empero, algún juicio para después del entusiasmo, porque el estudiante que aprenda a distinguir una interpretación plausible de un resultado demostrado habrá aprovechado mejor esta función que quien se contente con repetir el número de sus aplausos.
Consideraciones que se proponen a los discípulos
Reservad unos veinte minutos para examinar la pieza y las lecturas, procurando que cada respuesta distinga aquello que podéis señalar en la representación de las conclusiones que todavía necesitarían una averiguación más detenida.
- Examinad el ritual que se ofrece a la audiencia y escoged tres elementos concretos que permitan reconocer su secuencia, explicando de qué manera participa el público y qué testimonios os faltarían para conocer el significado que le atribuye.
- Juzgad la conveniencia de la asociación comercial y razonad qué valores podría recibir Sol de Janeiro de la presencia de Carey, antes de proponer otra marca cuyo encaje os parezca acertado y otra cuya incorporación exigiría mayores explicaciones.
- Disponed una manera razonable de apreciar el resultado mediante un objetivo de comunicación y dos indicadores coherentes, precisando con qué referencia los compararíais y qué afirmaciones seguirían siendo aventuradas aunque creciese el número de reproducciones.
Aplicad después lo aprendido a una librería, asociación o servicio de vuestro entorno, para el cual imaginaréis una ceremonia anual que reúna una fecha, una señal reconocible, una intervención del público y una razón suficiente para regresar, acompañándola de una medida que permita juzgar su provecho.
Como materia de discusión, considerad en qué circunstancias una marca puede enriquecer una tradición compartida y en cuáles puede fatigarla con su presencia, sirviéndoos de un ejemplo observable cuya interpretación podáis defender ante quienes sostengan distinto parecer.
Cinco advertencias que conviene conservar en la memoria
- El valor de un ritual depende de su significado compartido, por lo que su repetición habrá de examinarse junto a los papeles de sus participantes y a las razones que encuentran para tomar parte en él.
- La familiaridad permite reconocer aquello que regresa, de suerte que conservar ciertas señales mientras se renueva su presentación puede ayudar a una marca a reunir continuidad y sorpresa en una misma aparición.
- La celebridad lleva consigo asociaciones culturales cuya conveniencia para un producto exige estudiar el encaje entre persona, oferta y ocasión, evitando que el brillo del nombre dispense de razonar la alianza.
- La difusión de un contenido admite diversas explicaciones, y las investigaciones pueden orientar nuestro examen siempre que las hipótesis formuladas sobre este caso se sometan a la prueba de sus propios datos.
- La medida del resultado ha de corresponder al propósito, pues alcance, recuerdo, visitas y ventas describen efectos diferentes y requieren evidencias que permitan apreciar qué consiguió la campaña y con qué fundamento lo afirmamos.
De algunas dudas que suscita esta representación
¿Qué permite llamar ritual a una práctica repetida cuando deseamos comprender el significado que sus participantes encuentran al reunirse en torno a ella?
Al hablar de ritual atendemos al significado simbólico, a los papeles y a la secuencia reconocida por sus participantes, mientras la idea de rutina destaca principalmente la organización de acciones que se repiten, pudiendo concurrir ambas dimensiones en una misma práctica.
¿Cómo habrá de juzgarse la presencia de una marca en el espectáculo cuando queremos distinguir el acuerdo publicitario de las recomendaciones espontáneas del público?
En este caso podemos reconocer una colaboración comercial y su enlace con la oferta de regalos, por lo que convendrá examinar separadamente ese acuerdo, las decisiones editoriales de los medios y las respuestas que los espectadores produzcan por iniciativa propia.
¿Qué pruebas serían necesarias para sostener que la campaña favoreció las ventas y para separar su posible efecto de la demanda propia de la Navidad?
Habrían de reunirse datos comerciales y una comparación adecuada que ayudase a estimar lo ocurrido sin la campaña, considerando los demás factores que pudieron intervenir, puesto que las evidencias presentadas en esta columna no permiten atribuirle un aumento de ventas.
De las fuentes que sostienen estas consideraciones
- Para conocer la representación que ha dado ocasión a esta columna, puede acudirse al vídeo oficial It’s Time!!!! (2026) y a la presentación comercial de Sol de Janeiro, consultados el 2 de noviembre de 2026.
- Las consideraciones acerca del ritual se apoyan en Dennis Rook y su estudio The Ritual Dimension of Consumer Behavior, aparecido en 1985 en Journal of Consumer Research, volumen 12, número 3, páginas 251–264.
- El examen de las asociaciones de marca remite a Kevin Lane Keller y Conceptualizing, Measuring, and Managing Customer-Based Brand Equity, publicado en 1993 en Journal of Marketing, volumen 57, número 1, páginas 1–22.
- Para estudiar la alianza con una celebridad se ha acudido a Grant McCracken y Who Is the Celebrity Endorser?, cuyo estudio figura en Journal of Consumer Research de 1989, volumen 16, número 3, páginas 310–321.
- Las observaciones sobre difusión proceden del trabajo de Jonah Berger y Katherine Milkman, What Makes Online Content Viral?, publicado en 2012 en Journal of Marketing Research, volumen 49, número 2, páginas 192–205, y disponible en la página del autor.
- El ingreso de la canción en el registro de grabaciones puede comprobarse en la comunicación de la Biblioteca del Congreso sobre las incorporaciones de 2023, de la que procede este dato de su trayectoria musical.
Quien deseare proseguir el examen de las relaciones entre cultura y comercio hallará otras ocasiones de reflexión en Halloween y la mercantilización de una tradición y en Heidi Klum y sus vínculos con la belleza, el espectáculo y el marketing.
