Sony ha decidido que el Black Friday de PlayStation no dure un día ni una semana, sino prácticamente todo el mes de noviembre. Las ofertas de PlayStation Store arrancaron el 4 de noviembre, se renovarán parcialmente el día 16 y se mantendrán hasta el 30, con rebajas de hasta el 75% en juegos y contenidos de PS5 y PS4, según ha recogido Vandal a partir del anuncio de la propia compañía en el blog oficial de PlayStation. La decisión llega, además, en el mes en que se estrena el lanzamiento más esperado de la industria, porque Grand Theft Auto VI sale a la venta el 19 de noviembre, de modo que la marca tiene que conciliar en el mismo calendario una campaña de descuentos masivos y un estreno que se venderá a precio completo, una tensión que explica muy bien en qué se ha convertido el Black Friday.

Del viernes a la temporada
Durante décadas, el Black Friday fue exactamente lo que indica su nombre, el viernes posterior al Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, que marcaba el arranque de la temporada de compras navideñas y que la policía de Filadelfia empezó a llamar así en los años sesenta por el caos que provocaban las multitudes en las calles. En 2005, la asociación de comercio electrónico Shop.org popularizó el término Cyber Monday para el lunes siguiente, como recoge Wikipedia, y a partir de ahí el calendario empezó a ensancharse, primero con el fin de semana completo y después con la llamada Black Week, mientras la fiesta se exportaba a Europa y llegaba a España a comienzos de la década de 2010 de la mano de las grandes cadenas de electrónica y del comercio electrónico.
Lo que hace PlayStation en 2026 es llevar esa lógica al extremo, porque el viernes que da nombre a la campaña, el 27 de noviembre, ocupa apenas un día de un periodo de ofertas que dura veintisiete. Desde el punto de vista del marketing, la marca gana tiempo para repartir la demanda, evita que la competencia capte el gasto de los jugadores antes que ella y aprovecha que muchos consumidores adelantan sus compras navideñas, pero también diluye el sentido de urgencia que convertía al Black Friday en un acontecimiento, porque una oferta que dura un mes deja de parecer una oportunidad para empezar a parecer el precio normal.
Un descuento masivo y un estreno a precio completo
La coincidencia con Grand Theft Auto VI convierte el caso de PlayStation en un ejercicio de gestión de cartera especialmente interesante. Por un lado, el catálogo rebajado sirve para atraer a jugadores que todavía no tienen consola o que quieren completar su biblioteca antes de Navidad, y por otro, el estreno del 19 de noviembre, anunciado por Kotaku en Español como el gran lanzamiento del mes en PS5, actúa como un producto ancla que no necesita descuento porque la demanda ya está asegurada. En términos de marketing, la marca utiliza la promoción para mover el fondo de catálogo y aumentar la base de usuarios, mientras protege el precio de la novedad que concentra la atención del mercado.
Lo que dicen los datos
La evolución del gasto confirma que el Black Friday no ha perdido fuerza, sino que ha cambiado de canal. En Estados Unidos, el gasto online del día de Black Friday pasó de unos 5.000 millones de dólares en 2017 a 11.800 millones en 2025, un récord que supuso un crecimiento del 9,1% respecto al año anterior, según los datos de Adobe publicados por TechCrunch y recopilados por DemandSage. La única excepción de la serie fue 2021, cuando las ventas retrocedieron ligeramente por primera vez después del salto provocado por la pandemia, un aviso temprano de que el consumidor ya no esperaba al viernes para comprar porque las ofertas habían empezado mucho antes.
El reparto del gasto entre los días de la campaña refleja también ese alargamiento. Según Digital Commerce 360, el conjunto de cinco días que va de Acción de Gracias al Cyber Monday sumó en 2025 unos 44.200 millones de dólares, un 7,7% más que el año anterior, y el Cyber Monday, con 14.250 millones, superó al propio Black Friday, que solo concentró el 26,7% de ese gasto. Además, el tráfico procedente de asistentes de inteligencia artificial hacia las webs de comercio minorista creció un 670% en el Cyber Monday, una señal de que la búsqueda de ofertas se está trasladando a nuevas herramientas de comparación.
En España, las encuestas de OCU muestran una intención de compra muy estable y un gasto que oscila de un año a otro. En 2025, el 78% de los consumidores aseguraba que compraría durante la campaña, frente al 76% de 2024, y el gasto medio previsto se situaba en 219 euros, por encima de los 201 euros del año anterior, aunque todavía lejos de los 237 euros de 2023. La moda seguía siendo la categoría más citada, con el 57% de los compradores, seguida de la electrónica, con el 44%, y el canal online ganaba peso, ya que el 28% pensaba comprar exclusivamente por internet y otro 31% iba a priorizarlo.
| Año | Consumidores que piensan comprar | Gasto medio previsto |
|---|---|---|
| 2023 | No disponible | 237 € |
| 2024 | 76% | 201 € |
| 2025 | 78% | 219 € |
El problema de la credibilidad
El gran reto de una campaña tan larga no es atraer la atención, sino mantener la credibilidad del descuento. En su análisis de más de 15.000 productos de electrónica y electrodomésticos en 60 tiendas online, OCU comprobó que en el Black Friday de 2024 solo el 30% de los productos bajó realmente de precio respecto a su mínimo de septiembre y octubre, mientras que el 43% acabó más caro y el resto mantuvo el mismo precio. La organización recuerda, además, que la normativa obliga a tomar como referencia el precio más bajo aplicado en los treinta días anteriores, y no un precio recomendado que nunca llegó a aplicarse.
La desconfianza del consumidor es coherente con esos datos, ya que el 69% de los españoles cree que las tiendas suben los precios semanas antes para compensar los descuentos y el 44% piensa que la mayoría de los precios son iguales o superiores a los de cualquier otro momento del año, según la encuesta de OCU. Sin embargo, el 65% considera que merece la pena comprar y calcula que el año anterior ahorró una media de 109 euros, lo que demuestra que la campaña conserva su atractivo a pesar de la sospecha y que, por tanto, la marca que ofrece descuentos verificables tiene una ventaja competitiva clara.

Por qué una promoción larga puede salir cara
La investigación en marketing lleva décadas advirtiendo del coste oculto de las promociones, y en ese sentido Carl Mela, Sunil Gupta y Donald Lehmann demostraron en un estudio publicado en 1997 en el Journal of Marketing Research que, a largo plazo, las promociones vuelven a los consumidores más sensibles al precio y más pendientes de las ofertas, mientras que la publicidad tiende a reducir esa sensibilidad, de modo que una marca que vive de descuentos acaba compitiendo casi exclusivamente por precio. A esta idea se suma la del precio de referencia, que Russell Winer formalizó en un artículo de 1986 en el Journal of Consumer Research, según el cual el consumidor compara el precio que ve con el que considera habitual, de manera que, si las ofertas se repiten durante semanas, el precio rebajado se convierte en la nueva referencia y el precio completo empieza a percibirse como caro.
En el caso de PlayStation, el riesgo se concentra en el catálogo digital, porque un jugador que comprueba que los mismos juegos se rebajan cada noviembre, en primavera y en verano aprende a no pagar nunca el precio de lanzamiento salvo en estrenos excepcionales como el de Grand Theft Auto VI. La estrategia funciona, por tanto, mientras la marca mantenga productos ancla que no se rebajan y utilice los descuentos para ampliar su base de usuarios, pero pierde eficacia si la oferta se convierte en el estado permanente de la tienda.
Lo que debería hacer una marca en noviembre
Para quien diseña campañas, el Black Friday de 2026 deja varias lecciones prácticas, y la primera es planificar la campaña por fases, con momentos de renovación como el del 16 de noviembre de PlayStation, que reactivan el interés sin necesidad de bajar todavía más los precios. La segunda es separar con claridad lo que se rebaja de lo que se protege, como hace Sony con Grand Theft Auto VI, porque una marca que lo descuenta todo deja de tener precio de referencia. La tercera es comunicar descuentos verificables, ya que en un mercado en el que la mayoría desconfía, la transparencia del precio se convierte en un argumento de venta, y la cuarta es medir el efecto real de la campaña más allá de noviembre, comprobando si las ventas de diciembre y enero compensan las que se adelantaron.
No es casual que algunas de las marcas más sólidas sean precisamente las que menos dependen del descuento, como vimos en el caso de Newman’s Own, que creció casi sin publicidad convencional, ni que las grandes fechas comerciales se construyan como rituales de consumo, como analizamos en la mercantilización de Halloween. El Black Friday es hoy el mayor de esos rituales, y la pregunta que debe hacerse cada marca no es si participar, sino cómo hacerlo sin enseñar a sus clientes a esperar siempre a la próxima rebaja.
Ponlo en práctica
Tres ejercicios para clase o para revisar la estrategia promocional de una marca en noviembre.
- Dibuja el calendario de la campaña, eligiendo una marca que participe en el Black Friday y marcando en un mes de noviembre los días de inicio, las renovaciones de ofertas, el viernes principal y el cierre, para comprobar si la campaña tiene fases o es un descuento continuo.
- Comprueba la credibilidad del descuento, siguiendo durante octubre el precio de tres productos de una tienda online y comparándolo con el que anuncie en el Black Friday, para calcular el ahorro real frente al prometido.
- Identifica el producto ancla, buscando en la estrategia de una marca qué producto no se rebaja nunca y explicando por qué protege su precio, como hace PlayStation con su gran estreno del mes.
Resumen en cinco ideas
- El Black Friday ha pasado de ser un viernes de rebajas a una temporada que, en casos como el de PlayStation en 2026, dura casi todo el mes de noviembre.
- El gasto online del Black Friday en Estados Unidos se ha más que duplicado entre 2017 y 2025, hasta los 11.800 millones de dólares, aunque el Cyber Monday ya lo supera.
- En España, el 78% de los consumidores pensaba comprar en 2025, con un gasto medio previsto de 219 euros y un peso creciente del canal online.
- Solo el 30% de los productos analizados por OCU bajó realmente de precio en 2024, por lo que la credibilidad del descuento es el gran reto de la campaña.
- Las promociones largas aumentan la sensibilidad al precio y mueven el precio de referencia, de modo que conviene combinarlas con productos ancla que no se rebajan.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo son las ofertas de Black Friday de PlayStation en 2026?
Las ofertas de Black Friday de PlayStation Store empezaron el 4 de noviembre de 2026 y se prolongan hasta el 30 de noviembre, con descuentos de hasta el 75% en juegos y contenidos de PS5 y PS4 y con una renovación de parte de las rebajas prevista para el 16 de noviembre, según Vandal.
¿Por qué el Black Friday dura cada vez más días?
Porque las marcas buscan repartir la demanda, evitar que la competencia capte el gasto antes que ellas y aprovechar que muchos consumidores adelantan las compras navideñas, de modo que el viernes original se ha convertido en una semana y, en casos como el de PlayStation, en casi un mes completo de ofertas.
¿Cuánto se gasta en el Black Friday?
En Estados Unidos, el gasto online del día de Black Friday alcanzó en 2025 los 11.800 millones de dólares según Adobe, mientras que en España la encuesta de OCU situó el gasto medio previsto en 219 euros por persona, con un 78% de consumidores dispuestos a comprar.
¿Son reales los descuentos del Black Friday?
No siempre, ya que el análisis de OCU sobre más de 15.000 productos de electrónica y electrodomésticos concluyó que en 2024 solo el 30% bajó realmente de precio respecto a su mínimo de septiembre y octubre, mientras que el 43% acabó más caro.
¿Qué riesgos tiene para una marca alargar el Black Friday?
El principal riesgo es enseñar al consumidor a esperar al descuento, porque la investigación sobre promociones muestra que, a largo plazo, aumentan la sensibilidad al precio, a lo que se suman la fatiga promocional y la pérdida de credibilidad cuando los descuentos no son reales.
Imagen de cabecera, mando de videoconsola iluminado con luces de neón, fotografía de Taylor R en Unsplash.




