Antes de decidir cómo presentarte profesionalmente, conviene responder a una pregunta más básica, que es hacia dónde apunta de verdad tu trayectoria. No se trata del puesto que has escrito en LinkedIn ni del trabajo que te gustaría conseguir, sino de lo que se repite cuando observas con calma todo lo que has hecho hasta ahora. Ese es el tema del tercer episodio de nuestro podcast, y también una lección de comunicación, porque nadie puede construir un mensaje claro sobre sí mismo sin conocer antes al emisor.
La idea del episodio, el patrón aparece antes que la etiqueta
Muchas personas empiezan su perfil profesional al revés, ya que primero eligen una etiqueta, como «quiero ser estratega», «quiero trabajar en datos» o «quiero dedicarme a la comunicación», y después intentan que su trayectoria encaje dentro de ella. El problema, como explica el episodio, es que esas etiquetas son enormes. Dentro de la comunicación se puede investigar, escribir, diseñar mensajes, gestionar relaciones, preparar eventos o analizar audiencias, de modo que decir que te interesa un sector todavía no explica qué lugar quieres ocupar en él.
El episodio propone el camino contrario, que consiste en observar primero y nombrar después. Para explicarlo pone un ejemplo muy reconocible, el de una persona que ha estudiado marketing, ha trabajado unos meses atendiendo al público, ha organizado actividades en una asociación y ha participado en un proyecto universitario de investigación. A primera vista parece una trayectoria dispersa, y la tentación sería resumirla con una frase genérica del tipo «soy una persona versátil y organizada». Sin embargo, si se mira con atención, en la atención al público disfrutaba entendiendo qué necesitaba cada persona, en la asociación coordinaba la información para que todo el mundo supiera qué hacer y en el proyecto convertía datos dispersos en conclusiones comprensibles. Son tres experiencias distintas con un mismo movimiento, que es recoger información confusa, ordenarla y hacerla útil para otras personas.
Eso todavía no es una propuesta de valor ni una frase para el currículum, pero ya es una pista, y el episodio insiste en que conviene encontrar pistas antes de intentar definirse.
La mirada de la comunicación, conocer al emisor antes que el mensaje
En la lección sobre el currículum utilizamos el modelo de Lasswell, que empieza con una pregunta aparentemente sencilla, quién comunica. Este episodio trabaja precisamente esa primera pregunta, porque si el emisor no sabe qué le caracteriza, el mensaje que construya sobre sí mismo será tan genérico como el de cualquier otra persona.
Lo que ven los demás y tú no, la ventana de Johari
En 1955, los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham propusieron un modelo muy útil para entender esta dificultad, la llamada ventana de Johari. Según este modelo, lo que sabemos de una persona se reparte en cuatro áreas, que son lo que conocen tanto ella como los demás, lo que perciben los demás pero ella no ve, lo que ella sabe pero no comparte y lo que todavía no conoce nadie. El patrón profesional del que habla el episodio suele estar, en buena parte, en la segunda área, la llamada zona ciega, ya que son conductas que otras personas detectan con facilidad, como ser quien propone una alternativa cuando el plan falla o quien conecta a compañeros que trabajaban por separado, pero que uno mismo no ha sabido nombrar porque no aparecen en el título de ningún puesto ni de ninguna asignatura.
Por eso el ejercicio que propone el episodio consiste, en el fondo, en ampliar el área abierta, es decir, en sacar a la luz lo que se repite en tu forma de trabajar para poder comunicarlo después con palabras propias.
Personas, información, ideas y cosas
La segunda referencia procede de la psicología de la orientación profesional. El psicólogo John Holland propuso que los intereses profesionales se agrupan en seis tipos, realista, investigador, artístico, social, emprendedor y convencional, conocidos por sus iniciales en inglés como RIASEC. Años después, en 1982, Dale Prediger mostró que detrás de esos seis tipos hay dos grandes ejes, el que va de trabajar con datos a trabajar con ideas y el que va de trabajar con personas a trabajar con cosas. No es casualidad que el episodio haga una pregunta muy parecida, ya que invita a observar si trabajas mejor con personas, información, procesos, ideas o herramientas, y sobre todo en qué combinación.
Si quieres contrastar tu intuición con una herramienta, el perfilador de intereses de O*NET, elaborado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos y basado en el modelo de Holland, está disponible gratis y en español en Mi Próximo Paso. Además, para descubrir qué ocupaciones encajan con ese patrón, la clasificación europea ESCO permite explorar profesiones a partir de las capacidades que requieren. En este vídeo del servicio de orientación profesional de WSU, una universidad estadounidense, se explican los seis tipos de Holland en menos de tres minutos.
El ejercicio, tres experiencias y una frase
La parte más práctica del episodio es un ejercicio que cualquiera puede hacer en una tarde, y cuya lógica se resume en el esquema siguiente.
- Una experiencia que disfrutaste. No tiene que ser la más importante, sino una en la que sentiste interés o ganas de seguir. La clave es no responder con el nombre del proyecto, sino con una acción, como investigar, crear, ordenar, explicar, resolver, coordinar o negociar.
- Una experiencia que te frustró. Aquí la pregunta es qué te molestó realmente, si fue la falta de instrucciones, el exceso de control, la repetición, la incertidumbre o depender del trabajo de otros. La frustración también ayuda a definirte, porque señala el entorno en el que tu rendimiento empieza a caer.
- Una experiencia en la que aportaste. Por último, piensa por qué sentiste que eras útil, si resolviste un problema, ayudaste a alguien a entender algo, aceleraste un proceso o conectaste información dispersa.
Con las tres respuestas delante, el siguiente paso es buscar repeticiones, y el último, completar una frase que el episodio formula así, «parece que tiendo a aportar más cuando…». No hace falta que sea elegante. Puede ser «cuando ordeno información y la explico con claridad», «cuando detecto un problema y pruebo soluciones» o «cuando trabajo con personas y adapto la respuesta». Esa frase todavía no es tu propuesta profesional, pero ya contiene una dirección.

Las contradicciones también comunican
Encontrar un patrón no significa inventarse una historia perfecta, y el episodio dedica una parte importante a las contradicciones. Puede que digas que te interesa trabajar con personas pero hayas disfrutado más en tareas individuales, que quieras presentarte como alguien creativo aunque siempre elijas actividades de análisis, o que te atraiga la estrategia pero evites decidir cuando falta información. Lejos de ocultarlas, conviene tratarlas como información, ya que a veces revelan que el trabajo que imaginabas no se parece a la actividad que de verdad te motiva, o que te gusta un sector pero no el papel que intentabas ocupar en él.
Cuando no tienes una única vocación
A quien le preocupa no tener una dirección clara le resultará útil esta charla de Emilie Wapnick en TED, que suma millones de reproducciones y tiene subtítulos en español. Wapnick defiende que muchas personas no tienen una única vocación, y que precisamente esa variedad de intereses les permite combinar ideas, aprender deprisa y adaptarse, que es otra forma de encontrar un patrón en una trayectoria aparentemente dispersa.
Y la inteligencia artificial, ¿qué papel tiene?
La IA puede ayudar mucho a comparar las tres experiencias, siempre que no se le pida la respuesta final. El episodio propone una instrucción muy concreta que puedes copiar y adaptar a tus notas.
Compara estas tres experiencias, identifica tareas que se repiten, problemas que parecen interesarme, contextos en los que trabajo mejor y contradicciones entre lo que digo que quiero y lo que describo. No redactes un perfil profesional y no inventes conclusiones.
La respuesta puede mostrarte relaciones que no habías visto, pero también puede forzar una historia demasiado limpia, de modo que la decisión sigue siendo tuya. Dicho en términos de Johari, la IA puede actuar como un espejo que te ayude a ver parte de tu zona ciega, aunque nunca debería ser quien escriba tu historia.

Ponlo en práctica
Tres ejercicios para hacer con tu propia trayectoria o en clase.
- Haz el ejercicio de las tres experiencias. Escribe una experiencia que disfrutaste, otra que te frustró y otra en la que aportaste, y responde a las preguntas del esquema con acciones concretas. Después completa la frase «parece que tiendo a aportar más cuando…».
- Pregunta por tu zona ciega. Pide a dos personas que te conozcan bien, por ejemplo un compañero de clase y alguien con quien hayas trabajado, que te digan en qué situaciones eres especialmente útil. Compara sus respuestas con tu frase.
- Contrasta con una herramienta. Completa el perfilador de intereses de Mi Próximo Paso y comprueba si los tipos de Holland que obtienes coinciden con el patrón que has encontrado. Si no coinciden, analiza por qué.
Resumen en cinco ideas
- Antes de elegir una etiqueta profesional conviene descubrir qué patrón se repite en tu trayectoria.
- Una trayectoria aparentemente dispersa suele esconder un mismo tipo de aportación en experiencias muy distintas.
- Según la ventana de Johari, parte de ese patrón está en tu zona ciega, y otras personas pueden ayudarte a verlo.
- La teoría de Holland y el trabajo de Prediger ayudan a observar si trabajas mejor con personas, datos, ideas o cosas.
- La IA puede comparar tus experiencias y señalar contradicciones, pero la decisión y la historia tienen que ser tuyas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé en qué trabajo encajo?
Más que elegir primero un puesto o un sector, conviene observar qué se repite en tu trayectoria. Analiza una experiencia que disfrutaste, otra que te frustró y otra en la que sentiste que aportabas, y busca qué acciones, entornos y tipos de aportación aparecen en varias de ellas. Ese patrón es una pista mucho más fiable que una etiqueta genérica.
¿Qué hago si mi trayectoria parece dispersa?
Una trayectoria dispersa suele esconder un patrón que no se ve a primera vista. Una persona que ha atendido al público, ha coordinado una asociación y ha participado en un proyecto de investigación puede estar repitiendo siempre lo mismo, recoger información confusa, ordenarla y hacerla útil para otras personas.
¿Qué es la ventana de Johari?
Es un modelo creado por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham en 1955 que divide lo que sabemos de una persona en cuatro áreas, lo que conocen ella y los demás, lo que solo ven los demás, lo que solo sabe ella y lo que nadie conoce todavía. Sirve para entender por qué otras personas detectan a veces en nosotros capacidades que no habíamos sabido nombrar.
¿Qué es el código Holland o RIASEC?
Es la teoría del psicólogo John Holland que clasifica los intereses profesionales en seis tipos, realista, investigador, artístico, social, emprendedor y convencional. Herramientas gratuitas como el perfilador de intereses de O*NET, disponible en español en Mi Próximo Paso, se basan en ella.
¿Puede la IA decirme a qué debo dedicarme?
No debería. La IA puede comparar tus experiencias, detectar repeticiones y señalar contradicciones, pero también puede construir una historia demasiado limpia. Lo recomendable es pedirle que analice tus notas sin redactar un perfil ni inventar conclusiones, y tomar después la decisión por tu cuenta.

















