El donoso escrutinio de EA y el cierre de BioWare

Sala barroca de una biblioteca histórica de Praga con estanterías de libros antiguos y globos terráqueos
22 Oct 2026

En un lugar de Alberta, de cuyo nombre sí quiero acordarme, que es Edmonton, vivía no ha mucho tiempo un estudio de los de mando y teclado, espada láser en astillero y nave estelar en el hangar, que había pasado treinta años leyendo y escribiendo historias de caballerías para un público que no se cansaba de ellas. Hizo caballeros de Faerûn en Baldur’s Gate, jedis de la antigua república y un comandante Shepard que salvaba la galaxia según lo que decidiera quien empuñaba el mando, y de tanto escribir lo que otros jugaban se le secó, si no el celebro, al menos la caja, que es la parte por donde suelen secarse los estudios. Y sucedió que el miércoles 21 de octubre de 2026 su dueño, que era Electronic Arts, mandó llamar al cura y al barbero para que hiciesen escrutinio de la librería, y del escrutinio salió BioWare camino del corral.

Del donoso y grande escrutinio que hizo EA en su librería

Cuenta la historia, según la reconstruyeron Game Developer e Insider Gaming a partir de la exclusiva de Bloomberg, que Electronic Arts comunicó a su plantilla el recorte de unos 400 empleos, cerca del 3 % del total, y el cierre de BioWare, donde unas cincuenta personas trabajaban en el siguiente Mass Effect, que queda cancelado y no pasará a ningún otro estudio de la casa. En el mismo memorando, firmado por el director de operaciones David Tinson y el responsable de estudios Cam Weber, la compañía cancelaba un proyecto de los Sims llamado Project Lotus, reducía el equipo de skate y confirmaba que seguirá invirtiendo en sus juegos deportivos, en Apex Legends, en Battlefield, en el próximo Star Wars Jedi y en un juego de Iron Man, además de encargar a DICE y Respawn un proyecto conjunto que la prensa especializada da por nuevo Battlefront.

No es pequeño el contexto en que se hizo la criba, porque, como recuerda The Next Web, EA dejó de cotizar en bolsa el pasado agosto tras ser adquirida por 55.000 millones de dólares por un consorcio que encabeza el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, junto con Silver Lake y Affinity Partners, una operación que cargó la empresa con unos 18.000 millones de deuda y que vino acompañada de la promesa a los inversores de ahorrar hasta 700 millones, en parte recortando gastos de desarrollo. Quien conozca la primera parte del Quijote sabe en qué para todo esto, pues en su capítulo sexto el cura y el barbero, con ayuda del ama y de la sobrina, revisan uno a uno los libros que han trastornado al hidalgo y deciden cuáles se quedan en la estantería y cuáles salen por la ventana al corral, donde los espera la hoguera.

El paralelo es más fino de lo que parece, porque aquel escrutinio no fue una quema indiscriminada. El cura perdona el Amadís de Gaula porque, «como a único en su arte, se debe perdonar», y salva el Tirante el Blanco con el elogio de que es «el mejor libro del mundo», pero condena las Sergas de Esplandián, que eran la continuación del Amadís escrita para aprovechar su éxito, con una sentencia que hoy cuadra a la perfección con el Mass Effect cancelado, la de que «no le ha de valer al hijo la bondad del padre». Electronic Arts ha hecho lo mismo con su catálogo, salvando lo que promete ingresos recurrentes y mandando al corral la secuela de una trilogía celebrada, cuyo prestigio heredado no bastó para defenderla frente a las cuentas.

El escrutinio de la librería de EA Tres columnas resumen la reorganización anunciada por Electronic Arts el 21 de octubre de 2026 con la imagen del escrutinio de la biblioteca de don Quijote. Se perdonan y siguen en la estantería los juegos deportivos, Apex Legends, Battlefield, Star Wars Jedi, el juego de Iron Man y un nuevo proyecto conjunto de DICE y Respawn. Se abrevia skate, cuyo equipo se reduce mientras el juego continúa. Van al corral el estudio BioWare, el nuevo Mass Effect y el proyecto de los Sims llamado Project Lotus, dentro de un recorte de unos 400 empleos en toda la compañía. La conclusión es que se salva lo que promete ingresos y se quema lo que solo promete memoria. El escrutinio de la librería de EA Lo que se salva y lo que se quema en la reorganización del 21 de octubre de 2026 SE PERDONAN A la estantería Juegos deportivos Apex Legends Battlefield Star Wars Jedi Iron Man DICE y Respawn juntos SE ABREVIAN Con menos tinta skate AL CORRAL Al fuego BioWare El nuevo Mass Effect Project Lotus El equipo se reducey el juego continúa Unos 400 empleosmenos en toda EA Se salva lo que promete ingresos y se quema lo que solo promete memoria
Elaboración propia a partir de la información de Game Developer, Insider Gaming y The Next Web.

Treinta años de caballerías en Edmonton

Para medir lo que se quema conviene recordar lo que se escribió. BioWare nació en 1995 en Edmonton, fundada por los médicos Ray Muzyka, Greg Zeschuk y Augustine Yip, y en 1998 publicó Baldur’s Gate, el primero de una serie de juegos de rol inspirados en los de mesa que acabaron dando forma al género, a los que siguieron Star Wars. Knights of the Old Republic, Jade Empire, la trilogía original de Mass Effect desde 2007 y Dragon Age. Origins en 2009. Electronic Arts compró el estudio en 2007 y, tras la buena acogida de Dragon Age. Inquisition en 2014, vinieron los tropiezos de Mass Effect. Andromeda, de Anthem, que acabó cerrando sus servidores, y de Dragon Age. The Veilguard, que en 2024 no alcanzó los objetivos de ventas y precipitó el recorte de buena parte de la plantilla en 2025.

Mando de videoconsola apagado sobre una mesa en penumbra
Durante treinta años, las historias de BioWare se escribieron a medias con quien sostenía el mando. Foto de Alexey Savchenko en Unsplash.

Con todo, el valor de BioWare nunca estuvo solo en la lista de títulos, sino en la manera de contar, porque sus juegos pedían al jugador que tomara decisiones morales cuyas consecuencias se arrastraban de una entrega a otra, de modo que cada partida acababa siendo una versión propia de la historia y cada jugador, un poco autor. Esa complicidad entre quien escribe y quien lee, que Cervantes cultivó como nadie al dirigirse a su «desocupado lector», es precisamente lo que no aparece en ninguna hoja de cálculo y lo que más pesa cuando una marca desaparece.

Dos cartas para una misma despedida

La noticia llegó en dos voces muy distintas, y compararlas es una lección de comunicación corporativa. La carta de Electronic Arts, de la que dieron cuenta Bloomberg y PC Gamer, habla el idioma de la gestión, explica que la compañía ha mirado «con detenimiento» su negocio durante los últimos meses y justifica que «decir que no a algunas cosas que nos apasionan» le permite concentrar equipos y recursos (las traducciones son nuestras). El mensaje de BioWare, que reproduce Insider Gaming, habla en cambio el idioma de un autor que se despide de sus lectores, admite que «no hay nada fácil en escribir estas palabras», recuerda que sus juegos fueron mucho más porque la gente los jugó, discutió sus decisiones y se enamoró de sus personajes, y termina dando las gracias a los jugadores por ser «la parte más significativa de nuestra historia».

Ninguna de las dos cartas está mal escrita, pero cada una mira a un público, y ahí está el problema de los cierres, que siempre tienen al menos tres. Están los empleados que se van, que necesitan claridad sobre plazos, indemnizaciones y apoyo, los que se quedan, que leen cada palabra buscando señales de si serán los siguientes, y los clientes, que en el caso de un estudio de videojuegos son una comunidad que se siente coautora y que interpreta el lenguaje de la eficiencia como desprecio hacia lo que ama. Cuando la empresa matriz solo habla a los primeros dos públicos y deja el tercero en manos del estudio que cierra, la marca corporativa pierde la ocasión de demostrar que también valora lo que entierra.

La herencia que no cabe en una hoguera

La investigación en marketing tiene un nombre para lo que no ardió en Edmonton. En 2007, Mats Urde, Stephen Greyser y John Balmer definieron en el Journal of Brand Management la herencia de marca como una dimensión de la identidad que se apoya en la trayectoria, la longevidad, los valores centrales, el uso de símbolos y la convicción de la propia organización de que su historia importa, y sostuvieron que esa herencia debe identificarse, cuidarse y protegerse mediante una administración responsable de la marca. BioWare reunía casi todos esos elementos, con tres décadas de trayectoria, unos valores reconocibles en torno a la narrativa y la elección moral y unos símbolos, como el emblema N7 de Mass Effect, que sus seguidores llevan en camisetas y tatuajes.

Lo paradójico es que el estudio desaparece, pero la herencia sigue intacta y en manos de Electronic Arts, que conserva los derechos de Mass Effect y Dragon Age y puede retomarlos cuando lo considere oportuno. Por eso la decisión no es solo de costes sino de administración de un patrimonio intangible, y el riesgo es que la comunidad interprete el cierre como una ruptura con los valores que daban sentido a esas sagas. El último tráiler del Mass Effect que ya no se hará, presentado en 2020, queda ahora como el frontispicio de un libro que nadie escribirá.

The Next Mass Effect - Official Teaser Trailer
The Next Mass Effect. Official Teaser Trailer. Vídeo del canal oficial de Mass Effect, presentado en diciembre de 2020.

El peligro de Avellaneda

En 1614, mientras Cervantes terminaba la segunda parte de su novela, apareció en Tarragona un Quijote apócrifo firmado por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, que aprovechaba el éxito del original para continuar las andanzas del hidalgo con otra pluma y otro espíritu. Cervantes respondió en 1615 con la segunda parte auténtica, en la que se burla del impostor, y al final hizo morir a don Quijote para que nadie pudiera volver a resucitarlo, dejando a la pluma de Cide Hamete Benengeli la frase más orgullosa que un autor ha dedicado a su criatura, «para mí sola nació don Quijote, y yo para él».

Molinos de viento blancos sobre el cerro de Consuegra en La Mancha bajo un cielo azul
Los molinos siguen en pie aunque el hidalgo que los tomó por gigantes ya no cabalgue. Foto de Wei Huang en Unsplash.

BioWare no ha podido hacer lo mismo, porque sus personajes no le pertenecen, y eso convierte cualquier futuro Mass Effect en una pregunta de legitimidad que la comunidad se hará antes incluso de ver el primer tráiler, la de si se trata de una continuación verdadera o de un Avellaneda. Para la marca propietaria, la respuesta no depende del logotipo sino de la continuidad que sepa demostrar en valores, en personas y en forma de contar, y esa es la tarea de comunicación que el escrutinio de octubre deja pendiente.

Lo que puede aprender cualquier marca

El cierre de BioWare ofrece lecciones que valen para una editorial, una cadena de tiendas o una marca de alimentación que retira un producto histórico. La primera es que un cierre tiene al menos tres públicos y cada uno necesita su propio mensaje, con información práctica para quienes se van, certidumbre para quienes se quedan y reconocimiento para los clientes. La segunda es que el lenguaje de la eficiencia no basta cuando se clausura algo querido, porque la empresa que solo habla de focos y recursos parece ignorar lo que su público siente que ha perdido. La tercera es que la herencia de marca sobrevive al cierre y exige un administrador que explique qué piensa hacer con ella, ya que el silencio sobre el futuro de una saga se llena enseguida de rumores. Y la cuarta, que la continuidad no se proclama sino que se demuestra, porque los públicos con memoria distinguen enseguida al autor del imitador.

Ya analizamos en esta sección cómo Revolut comunicó la caída de su servicio y cómo OpenAI optó por contar sus propios fallos antes que nadie. El caso de BioWare cierra el círculo desde el otro extremo, el de una crisis que la empresa no sufre sino que decide, y en la que la reputación no se juega en la causa, que es pública y contable, sino en el cuidado con que se despide a quienes construyeron la marca y a quienes la quisieron. Y con esto, desocupado lector, te dejo, que la librería de Edmonton ya está vacía y el ama sigue barriendo el corral. Vale.

Ponlo en práctica

Tres ejercicios para clase o para comprobar lo aprendido.

  1. Escribe la tercera carta. Redacta el mensaje que Electronic Arts podría haber dirigido a los jugadores de BioWare, en un máximo de diez líneas, explicando la decisión, reconociendo el valor del estudio y aclarando qué ocurrirá con Mass Effect y Dragon Age.
  2. Haz tu propio escrutinio. Elige una marca que conozcas con varios productos o submarcas y decide, como el cura y el barbero, cuáles se perdonan, cuáles se abrevian y cuáles irían al corral, justificando cada decisión con criterios de negocio y de herencia de marca.
  3. Detecta a Avellaneda. Busca un caso de una marca histórica relanzada por un nuevo propietario y analiza si la comunidad aceptó la continuidad o la consideró una imitación. ¿Qué elementos de la herencia se conservaron?

Resumen en cinco ideas

  • Electronic Arts anunció el 21 de octubre de 2026 el cierre de BioWare, la cancelación del nuevo Mass Effect y el recorte de unos 400 empleos, dos meses después de su compra por un consorcio liderado por el fondo saudí.
  • Como en el escrutinio del Quijote, la compañía salvó los títulos que prometen ingresos recurrentes y mandó al corral la secuela de una saga prestigiosa.
  • Un cierre tiene al menos tres públicos, los empleados que se van, los que se quedan y los clientes, y cada uno necesita su propio mensaje.
  • La herencia de marca se apoya en la trayectoria, los valores y los símbolos, y sobrevive al estudio que la creó.
  • Quien hereda una marca querida debe demostrar continuidad para que el público no vea en cada secuela un Quijote de Avellaneda.

Preguntas frecuentes

¿Por qué ha cerrado BioWare?

Electronic Arts anunció el 21 de octubre de 2026 una reorganización que incluye el cierre de BioWare y el recorte de unos 400 empleos, alrededor del 3 % de su plantilla. La compañía explicó a sus trabajadores que, tras revisar el negocio durante meses, iba a concentrar sus recursos en menos proyectos. La decisión llega dos meses después de que un consorcio liderado por el fondo soberano de Arabia Saudí completara la compra de EA por 55.000 millones de dólares.

¿Qué pasa con Mass Effect?

El nuevo Mass Effect, que estaba en una fase temprana de desarrollo y se había anunciado en 2020, queda cancelado y no pasará a otro estudio de la compañía. Los derechos de la saga siguen siendo de Electronic Arts, de modo que la empresa podría retomarla en el futuro con otro equipo.

¿Qué juegos mantiene Electronic Arts?

EA seguirá invirtiendo en sus juegos deportivos, Apex Legends, Battlefield, el próximo Star Wars Jedi y un juego de Iron Man, y DICE y Respawn trabajarán juntos en un nuevo proyecto que la prensa especializada relaciona con Star Wars Battlefront. En cambio, se cancela el proyecto de los Sims llamado Project Lotus y se reduce el equipo de skate.

¿Qué es la herencia de marca?

Es una dimensión de la identidad de una marca que se apoya en su trayectoria, su longevidad, sus valores, sus símbolos y la convicción de que su historia importa, según el trabajo publicado en 2007 por Mats Urde, Stephen Greyser y John Balmer en el Journal of Brand Management. Los autores sostienen que esa herencia debe identificarse, cuidarse y protegerse como un activo.

¿Cómo se comunica el cierre de una empresa o de una marca?

Conviene dirigirse por separado a quienes pierden su empleo, a quienes se quedan y a los clientes, explicar las razones de la decisión sin esconderlas en tecnicismos, reconocer el valor de lo que se cierra y aclarar qué ocurrirá con los productos, los servicios y los compromisos pendientes. El silencio sobre el futuro de una marca querida suele llenarse con rumores.